Me revoloteo como Bandurria entre las sabanas,
atormentado hasta el alma por lo que he soñado,
Antü
–mi regalona gata-
me a despertado con sus frenéticos arañazos,
me a quitado el sueño tal como lo hace cada mañana
desde que partí a vivir con ella frente a plaza almagro,
aquí en Buenos Aires
donde ella es la mas cortejada por los gatos
[incluso por lo que no lo son tanto].
Hoy la muy coqueta llego de amanecida,
escoltada por una caravana de luciérnagas ciegas,
entro por la ventana,
la sentí entresueños apoderándose de mi lado de la cama,
unos leves maullidos,
una pasada por mi espalda con sus delicadas patas
y luego su lengua pasa por mi cara.
Abro levemente mis ojos,
me observa con los suyos que son mas claros y de pronto,
en un ataque de celos al percatarse de la presencia de Amelia en la cocina,
arquea su lomo,
levanta la cola,
y acto seguido muestra sus ínfimos colmillos.
De seguro todo esto lo hace como acto de reprobación,
pues reconoce en la mujer que se pasea con mi camisa por nuestras paredes
como una acérrima rival en la conquista de mi cariño,
que amenaza asi su exclusividad como dueña
y señora del apartamento,
con su figura amable,
unos ojos pardos
y un caminar tan refinado,
que eran mas de lo ella como mascota amante me podía ofrecer.
Pero uno de sus gestos al salir de la habitación
me hace pensar que su reacción tiene una razón de ser que es ajena a su vida animal presente,
pues se detiene unos segundos al pasar frente al retrato de Sofía,
la flaquita,
mujer de la que me separe al venirme desde Cajón del Maipo a la Argentina,
y es que es Antü a fin de cuentas
la única que me ha visto caer en llanto todos los días 6 de cada mes del calendario,
cuando por las noches abro aquella botella de vino
que conservo desde hace ya unos once meses
para servirme una copa de ese tinto
que me trae a la cama los recuerdos de la madre de mis dos hijitas
a quienes nos veo hace ya un año.
Y es que la extraño,
de veras que quisiera verla aquí en mi cuarto,
paseándose con mi camisa,
sirviéndome el desayuno que hoy me trae la abuelita del departamento de al lado,
a quien le pago por ordenarme el dormitorio cuando me voy de viaje
con mi gata a reencontrarme
con las otras tres mujeres
que yo mas amó.

3 comentarios:
me encantan tus historias... te qiero mas yo a tii. Cuando vaii a aparecer? si necesito hablar cn tu un ratito pa saber como taii i todo eso :D un beso pendejito mio qe ti bien :P shau*
mi gato apodado nicifuz, no es como ella, es un gato amargado de color negro, es de esos que no les gusta acurrucarse a tu lado. sabes también le han caído numerosos males, (hechizos, males de ojos, etc.) yo me imagino eso ya que siempre le suceden cosas extrañas.
chao
hola mi menso mas inmenso como estas ? tanto tiempo sin vernos ni escucharnos... parece que fue ayer la ultima vez que entablamos una conversacion agradable... (falso)..Hoy!
ok lo reconsco tus historia son meejores aue las mias... no son tan tragicas, pero en fin asi es la vida, cada cual con lo que escribe.
un besito grande... nu vemo en la UuUuh (eso nu pude acceder ami cuenta. la contaseña se pedio ¬¬
xau=*
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