A flor de piel

20080331 | |

Abrí la puerta del garaje para dejar escapar el humo de la habitación,
pues mis harapos se impregnaban de ese toxico aroma,
mientras mis ojos parecían quejarse con un leve ardor,
que se escurrió junto con la nube que había inundado el cuarto
por poco mas de cuarenta y cinco minutos.
Agitado arranco de ese espacio para internarme en el callejón
en que transcurrían mis encuentros con esa omnipresente constelación,
agitada,
desnuda
y cubierta por la porfía de la espesa niebla,
semejante al cuadro en que me había situado momentos atrás.
Esta vez eso si,
huía de esa sensación agobiante de malestar inmersa en mis ojos,
que se hacia presente en noches amargas
acompañadas de restos de cafeína
que fluctuaban en mi cráneo de forma permanente por efectos de la incomprensión.
Ahora si estaba asustado,
temeroso
y desprovisto de cualquier acercamiento al gesto a flor de piel,
perdido de todo intento de acto innato
que fuese producto de la hermosa mierda que yacía en mi interior.
Para ese entonces toda coherencia no tenia sabor ni carácter de tal,
sino más bien,
un gusto desprovisto de esencia natural,
y esto sumado a mi sonrisa farsa
y poco llevadera daba como resultado un insulto grotesco a la moral.
De pronto se desprendió la fragancia impura de los malos ratos,
esa sustancia liquida,
que con su acidez a medio andar da como resultado la antagónica sensación de agobio y aversión.
Tal cual volví a mi estado inicial,
ese que me llevo a estar descalzo ante las luces nocturnas de Concepción,
al paso de los tenebrosos esbozos del viento frió,
al que me apego con devoción en los malos ratos.
Sin duda fue así que me situé en determinado segundo ante mis lamentos,
vació pero intacto de heridas que plasmaran cicatrices en mi letra.
Fueron muchos los minutos que transcurrieron para dar mi cara a la luz,
y es que gaste temores en el movimiento de apretar mis manos para depositarlas en la tierra,
que mordí y escupí como signo de desenfrenada valentía,
finalmente coraje encubierto.
El garaje y sus luces encendidas me anunciaron
el regreso estruendoso al origen del recorrido imaginario,
me interne en la pieza decidido a poner fin
a ilusorios acercamientos con el inconciente.

2 comentarios:

rasputinsky dijo...

gracias por tu visita a mi pecera

Anónimo dijo...

Hola :D
pff aparece por alguna parte puu!
si qiero saber de ti.
te qiero pendejito, un beso